Algunas de las estrellas titilantes que brillan en el cielo de la Tierra son reliquias de los inicios más tempranos de la galaxia de la Vía Láctea, que los astrónomos han descubierto. Formadas a unos pocos miles de millones de años del Big Bang, estas estrellas poblaron el conglomerado estelar en crecimiento que, a lo largo de eones, crecería y se esculpiría en la galaxia espiral en la que vivimos hoy.
"Son tan viejas como las estrellas más antiguas del universo", dice Carme Gallart, del Instituto de Astrofísica de las Islas Canarias, quien informa sobre los descubrimientos publicados hoy en la revista Nature Astronomy . El trabajo marca la primera vez que los astrónomos han fijado edades precisas en estas estrellas antiguas, que tienen de 10 a 13 mil millones de años.

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